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RELEVANCIA DE UNA CARTA DE DESPIDO

Las cartas de despido son un elemento fundamental en el proceso de desvinculación de un trabajador. Normalmente se cree que cualquier persona está capacitada para redactar una y entregarla personalmente o vía correo certificado a su destinatario. Sin embargo, la jurisprudencia es uniforme en que el contenido de la carta de despido delimita el campo de discusión en un juicio
Dicho en palabras más sencillas, en un juicio podrá discutirse y argumentarse, sólo aquellos fundamentos de hecho que están correctamente explicados en la carta de despido y sólo podrá defenderse una causal que esté correctamente citada. Así, redactar una carta de despido por falta de probidad cuando debió ser redactada por incumplimiento de las obligaciones que dispone el contrato, es un error que hará perder el juicio.
No hablamos del formato de la carta como tal ni tampoco del procedimiento de entrega ( 3 o 6 días dependiendo de la causal, personalmente o por correo certificado con copia a la DT). Hablamos del contenido de la carta. La carta deberá exponer la causal invocada, pero además deberá explicar cada uno de los requisitos copulativos que la ley y la jurisprudencia exigen para ello. Por ejemplo, si se invoca la causal de incumplimiento grave, eso es tan sólo el primer párrafo de la carta. Luego debemos relatar los hechos para recién pasar a explicar que estos hechos constituyeron un incumplimiento de obligaciones dispuestas en el contrato. Finalmente, debemos explicar la gravedad, la que puede estar fundada en la cuantía del incumplimiento, en la reiteración, en el impacto del incumplimiento, y en una serie de factores que la jurisprudencia y la doctrina han desarrollado con extensión.
La carta de despido no es una mera formalidad. Es el documento por medio del cual se le notifica a un trabajador (quien no sabe de derecho) las razones por las que se decide aplicar la sanción más alta del derecho del trabajo: el despido. Por tanto, es preciso entender que es necesario aprender a discriminar entre una falta merecedora de amonestación y otra merecedora de despido, para comenzar a corregir los vicios de antaño.
En conclusión, si desean proteger su inversión, les recomendamos tomar asesoría especializada antes de decidir un despido.
Un atento saludo de Valles y Asociados.