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ALGUNAS PRECISIONES SOBRE FUERO MATERNAL Y EMBARAZO

A lo largo de nuestro desempeño profesional, hemos podido percibir que un tema de relevancia es el fuero maternal y el descanso pre y post natal de una trabajadora. En ocasiones, de trabajadoras que recién ingresan a una empresa y presentan sus documentos médicos notificando de un embarazo. En otras, de trabajadoras antiguas. Lo que sí es claro, es que cada vez que surge este tema, las dudas son muchísimas. A continuación queremos disipar tan sólo las más recurrentes.
Como primer tema, deseamos explicarles la situación de despido. El que una trabajadora se encuentre embarazada no implica la imposibilidad de que ella sea despedida. Por tanto, aquellas creencias de que una trabajadora embarazada es más rebelde que las demás y que esto se debe tolerar en absoluta desprotección, es falsa. El estado de gravidez de una trabajadora, le entrega el fuero maternal, el que implica que ella no podrá ser despedida sin un juicio de desafuero previo. El juicio de desafuero, es un proceso judicial por medio del que se solicita autorización al juez del trabajo, para despedir a una trabajadora con fuero maternal. De contar con los antecedentes, el juez podrá autorizar la desvinculación.
Ahora bien, y como existe esa instancia previa, es preciso que una trabajadora con fuero sea amonestada debidamente cuando falle en el cumplimiento de sus funciones, tal y como se hace con los demás trabajadores. Estos antecedentes podrán sostener una solicitud de desafuero ante los tribunales de justicia.
¿Decimos todo esto para qué? Para demostrar que ver a una trabajadora embarazada como un problema, es algo errado. Pues si la trabajadora no cumple su trabajo, horarios, funciones, etc, sin motivos que la justifiquen ( salud, controles médicos, etc) esta puede ser amonestada y con ello puede ser llevada a un tribunal para que este último alce el fuero. Así, este riesgo de que la trabajadora cometa abusos para con el empleador sin que este último no pueda hacer nada, es falso.
Respecto al costo de sus licencias médicas y permisos pre natal, post natal y post natal parental, sólo cabe señalar que este es asumido por las instituciones de salud y seguridad social. Atendido lo anterior, el costo no lo asume el empleador y se regula de esta manera para que este pueda buscar y contratar su reemplazo por el tiempo que se encuentre ausente. Costo que será equivalente al de la trabajadora ausente o incluso menor.
Finalmente, debemos comprender que la razón de protección de una trabajadora embarazada, es la protección de la maternidad, hecho que es vital para la existencia de nuestra sociedad. Sin sociedad no habría empresas, pues estas se forman de trabajadores, y sin maternidad no habría trabajadores. Atendido esto, es que la ley dispone ciertas barreras para una desvinculación u otro acto con una trabajadora embarazada. Esto es algo que debemos comprender al momento de analizar el embarazo de una trabajadora en la empresa.
Atendido lo anterior, es posible advertir que la imagen de que una trabajadora embarazada implica un riesgo de abusos y altísimos costos para la empresa, es incorrecto. Esto porque una trabajadora embarazada puede y debe desempeñar las mismas funciones y en las mismas condiciones que otros trabajadores (salvo que su salud lo impida). A su vez puede ser sancionada en la forma y cumpliendo los requisitos que la ley señala. Los costos de su embarazo y parto, son asumidos por las instituciones de salud y si la ley obliga al empleador a gestionar con mayor cuidado la relación con una trabajadora embarazada, es porque pretende proteger un valor vital para el funcionamiento de la sociedad, como es la maternidad.
Así, recomendamos revisar todas las reales aristas ante el caso de una trabajadora embarazada, y no quedarse en el viejo temor que se ha trasmitido desde antaño al respecto. Claramente, la asesoría de un especialista será fundamental en la orientación de ese proceso de revisión acabada del caso.
Un atento saludo de Valles y Asociados..